AGO 2026 · JUE

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Jueves, 13 de agosto de 2026

El mismo día, después de escribir la última entrada, paseando por el centro de Viena después de comerme un Schnitzel gigante, que acabaría pagando por la pateada y el calor insufrible, encontré en una librería un libro sobre el cambio climático titulado “Not the End of the World”, que ha sido mi lectura estos últimos días.

El lago de Štrbské Pleso con los picos de los Tatras al fondo

Pocas veces los libros bestsellers promocionados por algún gran medio cuentan algo con un poco de chicha o provocación, y este tampoco fue una excepción. Un recordatorio de 200 páginas de que tengo que comer aún menos carne de vaca y, sobre todo, de que el análisis de datos cuando se hace mal y se cogen un par de datos que encajen con lo que queremos contar es maquillaje devastador. Una pena porque estoy de acuerdo con el tono positivista, en la vida, que sigue el libro, pero ya basta con lo de que si me como una alcachofa de El Prat del payés de mi frutería es lo mismo que traerla del otro lado del mundo, o que usar plástico de un solo uso no tiene impacto porque en datos macro, de lo que menos que más pueden medir, el porcentaje de impacto es pequeño.

Estos días hemos estado en Štrbské Pleso, en la zona eslovaca de los Tatras que a su vez pertenecen a los Cárpatos. Como no hay mar cerca la gente, incluidos un buen montón de polacos del otro lado de la frontera, van al monte a desconectar. La zona es impresionante con buenos senderos y subidas para todos los niveles, pero siempre se me hace raro ir a la naturaleza y que en muchos lugares esté más lleno que Passeig de Gràcia. No es crítica, al final yo soy otro turista más y en los montes vascos siempre hay gente, pero la sensación es un poco distinta, parece más que la gente va por la foto de Instagram y a estrenar su equipo de monte que conectar con la naturaleza. Más allá de todo esto es increíble, al igual que en Eslovenia, lo cuidado que está todo y bien determinados que están los caminos.

El Grand Hotel Praha, de tejado rojo, asomando por encima del bosque

Mención aparte para Zakopane que debe ser el Benidorm de la montaña, pero sin ese encanto decadente.

A pesar de que la autora del libro no está de acuerdo en que la reducción de población humana fuese a tener algún impacto en el cambio climático. Pero cuando has subido andando 1000 metros estás bordeando un lago de montaña y empiezas a oler a cigarro y el señor que va delante tuyo a cien metros, y única persona a la vista, tira la colilla a lo lejos a un arbusto después de que haya ardido medio Europa está más claro que el único superhéroe bueno de Marvel es Thanos